La preparación de los alimentos

Cuando nos convertimos en padres, muchos pensamientos y preguntas surgen acerca de nuestro papel para estimular el desarrollo de los hijos. Soñamos con que rápidamente den sus primeros pasos, digan sus primeras palabras y hasta hablen otro idioma.

Por Olivia González Aguilar

Cuando nos convertimos en padres, muchos pensamientos y preguntas surgen acerca de nuestro papel para estimular el desarrollo de los hijos. Soñamos con que rápidamente den sus primeros pasos, digan sus primeras palabras y hasta hablen otro idioma.

Si cómo padres de familia tenemos objetivos claros para favorecer el desarrollo de nuestros niños y el tiempo, las responsabilidades y el trabajo no están de nuestro lado, podemos pensar que lograrlo representará un gran esfuerzo, sin embargo, existen diversas alternativas para hacerlo tomando a las actividades cotidianas como oportunidades de desarrollo para nuestros hijos.

Incluir a los hijos en las labores de casa como sacudir, barrer, sacar la basura, estimula el desarrollo de habilidades como la coordinación, la fuerza muscular, el manejo de direcciones, cuyas habilidades son necesarias para tener una buena atención y concentración. Asimismo, comienzan a adquirir el sentido de responsabilidad, de pertenencia a un grupo y del valor del trabajo, pues comprenden que son parte importante de la familia de la que obtienen beneficios, pero también aportan.

Todo lo que se necesita es tener la visión de que cada actividad de la vida cotidiana contribuye plenamente a su desarrollo. Con un entorno adecuado a su edad le facilitaremos los medios para que pueda crecer aprovechando las cosas que tiene a su alrededor.

Una actividad que es sumamente enriquecedora y de fácil acceso es la preparación de alimentos siguiendo un procedimiento escrito, con ello el niño tiene la posibilidad de entender y ser capaz de seguir los pasos que se requieren para llegar a un objetivo específico y manejar las relaciones entre ellos.

La cocina, es un crisol ideal para realizar experimentos y manipulaciones de todo tipo, a continuación, encontrarás una receta muy fácil que te ayudará a poner en práctica esta sencilla forma de estimulación, en cada paso se especifican las habilidades y conocimientos que se favorecen.

El seguir un procedimiento implica la determinación de un método de trabajo:

  1. Explique a su hijo que trabajarán juntos en la cocina para preparar un postre, aquí se favorece la comunicación y los lazos afectivos, al compartir una tarea agradable y porque el niño se da cuenta de que se le está dedicando un tiempo especial.
  2. Entregue a su hijo la receta y pídale que la lea, lo que propicia la comprensión de lectura.
  3. Revisen qué ingredientes hay en casa y cuáles se deben comprar, esta actividad estimula las habilidades visuales al buscar artículos en los anaqueles, así como la ubicación espacial al describir el lugar donde se encuentran.
  4. Hagan un estimado del dinero que se necesita para comprar los ingredientes que hacen falta y cómprenlos, lo que estimula la creación de referentes y la traducción matemática.
  5. Vuelvan a leer la receta y pongan a la mano todo lo necesario, una buena estrategia es tratar de hacer el procedimiento mentalmente. Este ejercicio apoya la imaginación controlada, la planeación y anticipación de los sucesos, así como la comprensión de causas y efectos.
  6. Estimen el tiempo que tardarán en terminar la actividad, lo que proporciona referentes reales de la cantidad.
  7. Preparen el pastel de limón siguiendo paso a paso el procedimiento, así se estimula el método y la comprensión de la causa y efecto.
  8. Finalmente recojan y laven todo lo que se utilizó hasta dejar ordenado. Con ello estamos propiciando el orden y la clasificación, al colocar cada objeto en el lugar que le corresponde.

Los momentos de la vida cotidiana pueden aprovecharse como un espacio de estimulación y desarrollo. Cualquier actividad puede convertirse en un juego para padres e hijos: sólo se requiere un cambio de visión.

 

Pastel de limón

Ingredientes

  • Una lata de leche condensada, la lechera
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  • Una lata de leche evaporada, carnation
  • EL jugo de 5 limones grandes
  • 2 paquetes de galletas Marías
  • Un refractario cuadrado o rectangular

 

Manera de hacerse:

  1. Se mezcla en la licuadora la lechera, la leche evaporada y el jugo de los 5 limones.
  2. En el molde se pone un poco de la mezcla, suficiente para que tape el fondo, y se coloca una capa de galletas, se le pone mezcla para cubrirlas y se coloca otra capa de galletas y así hasta terminar.
  3. La última capa del pastel de limón debe ser de mezcla y como adorno se le espolvorean galletas molidas.
  4. Una vez terminado, el pastel de limón se mete al refrigerador por lo menos dos horas antes de comerse. También puede congelarse y hacer un pay helado.
  5. En el caso de niños pequeños es importante apoyarlos para abrir las latas y cortar los limones.

¡A disfrutar!

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