Los prerrequisitos: Base para el éxito escolar

Si comparamos lo que nosotros tuvimos que estudiar y esforzarnos para tener buenos resultados en la escuela, con lo que en la actualidad nuestros hijos o nietos tienen que trabajar para obtener buenas calificaciones, nos damos cuenta de cómo actualmente las exigencias escolares son mucho mayores a las de tiempo atrás.

Por Claudia Pinedo González

Si comparamos lo que nosotros tuvimos que estudiar y esforzarnos para tener buenos resultados en la escuela, con lo que en la actualidad nuestros hijos o nietos tienen que trabajar para obtener buenas calificaciones, nos damos cuenta de cómo actualmente las exigencias escolares son mucho mayores a las de tiempo atrás.

Esta situación coloca a muchos niños, jóvenes y familias en situaciones de estrés, el cual puede transformarse en ansiedad, malestar físico o detrimento de las relaciones entre padres e hijos.

Para favorecer que nuestros niños y jóvenes den la respuesta adecuada a las actuales exigencias escolares es necesario entender y practicar el desarrollo de los prerrequisitos del aprendizaje en el hogar.

Cualquier tema escolar que se desee aprender requiere de la estructura de pensamiento que lo sustente, esto es a lo que hemos llamado prerrequisitos.

Si dicha estructura no está consolidada se requiere de mucho esfuerzo para memorizar el tema con la desventaja de que, al no ser comprendido, con el paso del tiempo se olvidará. Generándose así lo que en Ya Aprendí hemos denominado “lagunas en el aprendizaje”.

Como es bien sabido, sobre todo en el área de matemáticas, unos conocimientos sustentan a otros más complejos. Si se van quedando lagunas en el aprendizaje, lo que sucede es que cada vez se hace más difícil cumplir de manera eficiente con las exigencias escolares.

Para evitar que esto suceda es necesario un trabajo constante y decidido en el desarrollo de los prerrequisitos de nuestros hijos. Los padres de familia contamos con dos instrumentos excelentes a este respecto: jugar con ellos (juegos de mesa y juegos de movimiento) y hacerlos participar del mayor número posible de actividades de la vida cotidiana.

Los juegos de mesa desarrollan principalmente las habilidades necesarias para organizar de manera eficiente la información recibida en la escuela, seguir métodos de estudio y sacar conclusiones adecuadas. Los juegos de movimiento maduran el sistema nervioso, favoreciendo memoria, atención y concentración.

A veces los padres sienten que no saben por dónde empezar en cuestión de juegos, nuestro primer parámetro será enseñarles los de nuestra infancia: avioncito, matatena, brincar la cuerda, resorte, lotería, balero, trompo, memorama, serpientes y escaleras, juegos de palmadas, etc. Cuando hayamos acabado, podemos comenzar con los juegos de “adultos”: cartas, dominó, damas inglesas, ajedrez.

La gran sabiduría de la naturaleza hace que los niños escojan hacer las actividades que necesitan en ese momento para conformar la estructura de su pensamiento. Si los padres estamos atentos a lo que los niños quieren jugar y lo favorecemos estaremos colaborando de una manera muy eficaz en el desarrollo de sus prerrequisitos.

Por otro lado, las actividades de la vida cotidiana, enfocadas de la manera adecuada, poseen una gran connotación pedagógica. A través de ellas el niño adquiere el sentido de la cantidad, sabe seguir procedimientos, desarrolla habilidades motrices y perceptuales necesarias para llevar sus cuadernos con orden y limpieza, mejora su comprensión de lectura. El secreto es dejar que participen en lo más posible.

La escuela será una experiencia agradable para todos los niños y ningún joven escogerá su carrera universitaria por no tener matemáticas, si los adultos que los rodeamos nos dedicamos de manera constante y decidida al desarrollo de sus prerrequisitos.

Juego de mesa recomendado: ¿Qué compraré?

Materiales:

  • Publicaciones de productos de tiendas
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  • Plumones o lápices de colores
  • 1 cartulina
  • Pegamento
  • Hojas

 

Actividad:

  1. Recortar los productos que aparecen en la publicación y entregárselos al niño.
  2. Pedirle que en la cartulina marque los diferentes departamentos que hay en una tienda y pegue los recortes en ellos; apoyarlo si no los conoce.
  3. Ambos jugadores escriben el producto que comprarán en una hoja.
  4. Para adivinar sólo se pueden hacer preguntas que sean contestadas con un sí o un no. Por ejemplo: “¿Es un lácteo?”
  5. No es permitido decir de manera directa el nombre del producto.
  6. Por turnos van preguntando y cuando un jugador ya sabe el producto que anotó su contrincante se lo dice.
  7. Gana quien nombra primero el producto seleccionado por el otro jugador.

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