¿Qué puedo hacer con mis hijos?

Un elemento que preocupa a maestros y padres de familia es cómo lograr que el desarrollo de sus niños sea pleno, pues de él dependerá que puedan tener un futuro con más y mejores posibilidades ante un entorno cada vez más demandante.

Por Ernesto Sánchez Robles

Un elemento que preocupa a maestros y padres de familia es cómo lograr que el desarrollo de sus niños sea pleno, pues de él dependerá que puedan tener un futuro con más y mejores posibilidades ante un entorno cada vez más demandante. Una manera en la cual podemos contribuir al desarrollo pleno de los niños es propiciar sus Prerrequisitos Ya Aprendí®.

Es bien sabido que las materias escolares son las que nos permiten adquirir conocimientos. Sin embargo, antes de acceder al conocimiento se requiere adquirir madurez neurológica y habilidades del pensamiento. Pues de esta manera el niño estará preparado para recibir y aprender de una manera fácil y definitiva la información de la educación formal.

En su etimología el prerrequisito es: “algo requerido como una condición previa”. En Ya Aprendí hemos observado que las actividades que desarrollan los Prerrequisitos Ya Aprendí® resultan muy estimulantes y placenteras para los niños. A partir de esta experiencia concluimos que: “Todo lo que estructura por dentro genera sentimientos de agrado y satisfacción”. Siendo así que el gusto del niño por las actividades se convierte en un buen termómetro para saber si le están ayudando a conformar sus Prerrequisitos Ya Aprendí®.

Históricamente, hasta los años setentas, la estimulación de los Prerrequisitos Ya Aprendí® fue un proceso natural; los niños tenían mucho tiempo para jugar y la oportunidad de salir de casa para hacerlo: saltaban, trepaban, rodaban, corrían, lanzaban, etc. Sin embargo en la actualidad la inseguridad, las nuevas configuraciones familiares, la situación económica y hasta la tecnología han venido entorpeciendo la posibilidad de que los niños jueguen al aire libre. Ahora el juego está circunscrito a pequeños espacios o se ha sustituido por entretenimiento en pantallas. Los niños modernos en vez de saltar, correr o alguna otra actividad física pasan las tardes en actividades sedentarias lo cual provoca una lenta o mínima maduración de su sistema nervioso, lo cual, de inicio, acarrea problemas en su capacidad para atender, concentrarse y memorizar.

Si bien el uso de la tecnología permite el desarrollo de otro tipo de habilidades el no regular el tiempo frente a la “pantalla” sobre todo en la infancia de 3 a 11 años aproximadamente, dificultará contar con los prerrequisitos del pensamiento. En segunda instancia, la complejidad de la estimulación de los prerrequisitos requiere de tiempo de calidad con los niños, jugar con ellos, facilitarles actividades físicas y como se mencionó anteriormente regular el tiempo en pantallas.

Es cierto que en la actualidad ya no se puede dejar a los niños libremente en la calle, los fines de semana o tiempos libres se pueden aprovechar para jugar y convivir con los niños, con ello se tiene una doble ganancia: la estimulación de los prerrequisitos pero sobre todo un mayor vínculo con nuestros niños un aspecto que valdrá cualquier tiempo invertido en ellos.

También es una realidad que los padres se preguntan – pero ¿qué podemos jugar con nuestros niños?, ¡no me sé ningún juego! – la respuesta es sencilla, que corran, que salten, que giren, que trepen juegos en los parques, ¡que se muevan! Esa es la naturaleza del niño; desde juegos como los encantados, quemados, las escondidillas, las estatuas de marfil, etc, hasta llegar a enseñarles a andar en el patín del diablo, en bicicleta, en una avalancha o en patines. Es decir, en general toda actividad física o la práctica regular y constante de algún deporte con alguna de estas actividades haciéndolo periódicamente estarán cimentando mejores posibilidades para un mejor futuro para sus hijos.

Como última recomendación, el buscar facilitarles juegos de mesa de acuerdo a su edad de igual forma estará estimulando habilidades primarias para desarrollar su pensamiento. Es indispensable mencionar que todo juego que se emprenda con nuestros niños debe ser en un entorno agradable, señalar que con quien compite es consigo mismo, y que con la práctica lo dominará. El no competir contra otros y que sea placentero es un requisito indispensable para que se consolide el prerrequisito de manera adecuada, de lo contrario estaremos formando niños frustrados.

En conclusión, hagamos un hábito: buscar la manera de facilitarles actividad física a nuestros niños, revisemos artículos y consejos anteriores brindados por Ya Aprendí y estaremos creando nuestra propia colección de juegos o actividades para estimular el pensamiento de nuestros niños con la certeza de que estamos haciendo lo mejor por nuestros hijos y que lo que mejor que les puedo dejar es un pensamiento desarrollado para enfrentarse al camino que les toque recorrer.

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